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«Yo vengo de todas partes, / y hacia todas partes voy: / arte soy entre las artes, / en los montes, monte soy.»
Con estos versos inmortales se presenta José Martí, el hombre que supo ser poeta y soldado, pensador y revolucionero, cubano y universal. Versos sencillos es su obra más íntima y perdurable, un libro escrito en 1891, en un momento de madurez vital y creativa, cuando el que sería Héroe Nacional de Cuba se preparaba para la lucha final por la independencia de su patria. El título es una declaración de principios. Frente al artificio y la grandilocuencia, Martí elige la desnudez de la palabra exacta, la transparencia del que canta «para el que conmigo viene». Pero lo sencillo no es aquí sinónimo de simple: en sus cuarenta y seis poemas, el autor de La Edad de Oro alcanza una profundidad filosófica y una belleza lírica que han hecho de este libro un clásico indiscutible de la literatura hispanoamericana. En sus páginas desfilan la amistad, el amor, la naturaleza, el dolor del exilio y la nostalgia de la tierra lejana. El poeta evoca la infancia, el cariño materno, los paisajes cubanos, y también denuncia la injusticia y canta a la dignidad humana. Y en el poema I —el más famoso del libro, inmortalizado en la canción Guantanamera—, Martí ofrece su autorretrato más logrado: el del hombre sincero que, como la flor de la montaña, tiene por divisa «cultivo una rosa blanca». Versos sencillos es, en palabras de sus editores, una «autobiografía espiritual» del poeta y patriota cubano. Un libro pequeño en tamaño pero inmenso en su legado, que sigue hablando al corazón de los lectores más de un siglo después de su publicación.