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CACTUS Por primera vez en un solo volumen, las siete tragedias conservadas de Sófocles (496-406 a. C.), el más ático de los trágicos griegos, el que supo equilibrar como ningún otro la grandeza heroica con la fragilidad humana. Frente a la hybris desmesurada de Esquilo y la introspección psicológica de Eurípides, Sófocles ofrece el justo término: héroes que son todavía inmensos, pero ya bastante cercanos a nosotros para que su caída nos duela como propia.
Contiene:
Áyax — El honor ultrajado y la muerte del guerrero que no sabe sobrevivir a su deshonra.
Antígona — El conflicto eterno entre la ley de los dioses y el decreto del poder terrenal.
Las Traquinias — El error amoroso de Deianira y la muerte en vida de Heracles.
Edipo rey — La indagación trágica por excelencia: el sabio que se ciega al descubrir quién es.
Electra — El rencor como razón de vivir y la justicia sangrienta que no libera del todo.
Filoctetes — La mentira política frente a la compasión individual, y el arco que decide una guerra.
Edipo en Colono — El ocaso del héroe maldito, su reconciliación con la muerte y su misteriosa apoteosis.
Sófocles innovó en todo: introdujo un tercer actor, redujo la importancia del coro, profundizó en la psicología femenina y convirtió el destino no en una fuerza ciega sino en el escenario donde la libertad humana se despliega hasta sus últimas consecuencias. Aristóteles, en su Poética, tomó Edipo rey como modelo perfecto de la tragedia. Veinticinco siglos después, sus obras siguen representándose en todos los continentes porque hablan de lo que nunca caduca: el poder, la familia, la culpa, el perdón, la justicia y la muerte.