Standaard Boekhandel gebruikt cookies en gelijkaardige technologieën om de website goed te laten werken en je een betere surfervaring te bezorgen.
Hieronder kan je kiezen welke cookies je wilt inschakelen:
Technische en functionele cookies
Deze cookies zijn essentieel om de website goed te laten functioneren, en laten je toe om bijvoorbeeld in te loggen. Je kan deze cookies niet uitschakelen.
Analytische cookies
Deze cookies verzamelen anonieme informatie over het gebruik van onze website. Op die manier kunnen we de website beter afstemmen op de behoeften van de gebruikers.
Marketingcookies
Deze cookies delen je gedrag op onze website met externe partijen, zodat je op externe platformen relevantere advertenties van Standaard Boekhandel te zien krijgt.
Je kan maximaal 250 producten tegelijk aan je winkelmandje toevoegen. Verwijdere enkele producten uit je winkelmandje, of splits je bestelling op in meerdere bestellingen.
Veintitantos años después de dejar el colegio, Álex -la chica más guapa y la más retorcida de la clase- reaparece con una propuesta absurda e inquietante: reunir a todos sus antiguos compañeros para volver a jugar a polis y cacos.Ese simple mensaje desata mucho más que un reencuentro: remueve heridas, despierta miedos y activa rencores. Algunos idealizan aquellos años de infancia porque el presente les pesa demasiado; otros aún sienten las cicatrices de un colegio privado donde ser diferente era una condena. Y luego están los que no están, los que no responden, los que faltan. ¿Qué fue de Ana y Santi? ¿Quién era realmente Jota? ¿Por qué Isa guarda silencio? Y Tomás... ¿sigue dando miedo? Mientras el grupo decide si acudir a la cita, se van reencontrando entre la cobardía y el humor, y el pasado los va alcanzando, implacable, y les devuelve los abusos y las etiquetas que marcaron sus vidas para siempre. Esta no es una historia de nostalgia, sino un retrato incómodo y afilado de casi todos los que hemos querido escapar de lo que fuimos y de cómo nos miraron en algún momento.La herida no es destino, pero... ¿somos capaces de curarla y avanzar, o seguiremos caminando hacia atrás?