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Isabel Bono es una poeta distinta, especial, un poco poeta de culto y otro poco personaje de su propia obra, alguien capaz de llevar adelante cinco blogs (dos de ellos a diario), de comer frente a un teclado pipas de calabaza a la vez que habla muy seriamente de Samuel Beckett junto a un erizo de juguete. Les resultará fácil enamorarse de Pan Comido, ¿a quién no le habría gustado tener un gato llamado Galileo?, ¿quién de nosotros no ha amado hasta un lugar estúpido? Lo críptico, lo surrealista es tan sólo una adivinanza muy sencilla: Pan comido es sencillamente un libro de amor (complicadamente un libro de amor). Un libro de amor, si se quiere, a la poesía y a su mecánica cuántica. Pero el amor es sólo un paisaje, una excusa para que Isabel nos muestre un universo que sorprende más en el cómo, que en el qué. Gestos heroicos, trabajo de herrero con una sintaxis maleable. JUAN PARDO VIDAL