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Pablo Picasso (Málaga, 1881) fue un niño mimado al que su padre, maestro de dibujo, nunca riñó por su descaro e insolencia al retratar a sus más allegados. Pintó su primer óleo con 8 años. La evolución de su obra nos lleva de las corridas de toros a la Época Rosa; de los saltimbanquis y el cubismo, al nacimiento del Picasso bastión del surrealismo. Pintura, cerámica, escultura o diseño de escenografía, fueron las disciplinas que encumbraron al malagueño como uno de los mejores artistas del XX (en palabras del pintor americano Robert Motherwell, Matisse era el mejor pintor mientras Picasso el mejor artista). Apolítico confeso por momentos, comunista a ratos, algunas de sus obras, cargadas de compromiso, terminaron por convertirse en emblemas de la paz: denuncia la injusticia y la devastación de la guerra con el Guernica y diseña el cartel de La paloma para el Congreso Mundial por la Paz de 1949. Olga Khokholova (bailarina de los ballets rusos), Françoise Gillot (pintora) o Jacqueline Roque (la chica de la Alfarería Madoura) fueron algunos de sus amores así como Bretón, Gertrude Stein, Matisse y Dora Maar algunos de los miembros de su círculo de amistades. Falleció en 1973, nonagenario, en Notre-Dame-de-Vie.