Standaard Boekhandel gebruikt cookies en gelijkaardige technologieën om de website goed te laten werken en je een betere surfervaring te bezorgen.
Hieronder kan je kiezen welke cookies je wilt inschakelen:
Technische en functionele cookies
Deze cookies zijn essentieel om de website goed te laten functioneren, en laten je toe om bijvoorbeeld in te loggen. Je kan deze cookies niet uitschakelen.
Analytische cookies
Deze cookies verzamelen anonieme informatie over het gebruik van onze website. Op die manier kunnen we de website beter afstemmen op de behoeften van de gebruikers.
Marketingcookies
Deze cookies delen je gedrag op onze website met externe partijen, zodat je op externe platformen relevantere advertenties van Standaard Boekhandel te zien krijgt.
Je kan maximaal 250 producten tegelijk aan je winkelmandje toevoegen. Verwijdere enkele producten uit je winkelmandje, of splits je bestelling op in meerdere bestellingen.
¿Existe algo que William Shakespeare no pueda conseguir, en lo que a teatro se refiere? Sí: Shakespeare no puede conseguir que el teatro no sea teatro.El genial dramaturgo se inspira en uno de los capítulos de El Quijote, del no menos genial novelista Miguel de Cervantes, para escribir la obra Cardenio, que se representará, como es habitual, en el Teatro de El Globo, en Londres, propiedad de su compañía de actores. El problema surge cuando Don Quijote se resiste a subir a escena: para representarlo a la perfección se necesitaría un actor que al mismo tiempo fuese caballero y bufón, una combinación exacta de elevados ideales y estúpidos errores. El autor de Hamlet llega a esta amarga conclusión: que en el teatro no todo es posible. ¿O sí?¿Y si hubiese alguna forma de lograr que un personaje fuera noble y bufón a la vez? ¿Y si la ambigüedad pudiera ser representable? ¿Y si pudiéramos atravesar el espejo...? Y lo último, pero no menos importante: ¿podemos acometer esta empresa sin enloquecer? Ya podemos comenzar con la ambigüedad.