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Por su trascendencia histórica, el Palacio Real de Valladolid es el edificio civil más importante de la ciudad. Mandado construir por el secretario Francisco de los Cobos con la idea de aposentar a Carlos I en sus estancias en la localidad, en 1601 fue adquirido por el duque de Lerma para vendérselo seguidamente a Felipe III. Y desde ese año hasta 1606, con la capital de España instalada en Valladolid, el edificio fue la sede de la Corte española. Tras el regreso de ésta a Madrid, mantuvo su condición de Real Sitio, hasta que en 1876 fue traspasado al Ramo de la Guerra. En la actualidad es la sede de la IV Subinspección General del Ejército.Javier Pérez Gil realiza un ameno y exhaustivo análisis de la importancia patrimonial de este monumento: desde la trascendencia arquitectónica de su proyecto primigenio hasta la originalidad de su expansión a principios del siglo XVII. Atendiendo a las distintas escalas sobre las que se manifestó su influencia (arquitectónica, urbanística, territorial) y las múltiples facetas de su larga existencia (funcionales, sociales, representativas), este libro descubre los principales valores culturales que expresan sus atributos; los que permanecen y los que aún puede rescatar la memoria.