Standaard Boekhandel gebruikt cookies en gelijkaardige technologieën om de website goed te laten werken en je een betere surfervaring te bezorgen.
Hieronder kan je kiezen welke cookies je wilt inschakelen:
Technische en functionele cookies
Deze cookies zijn essentieel om de website goed te laten functioneren, en laten je toe om bijvoorbeeld in te loggen. Je kan deze cookies niet uitschakelen.
Analytische cookies
Deze cookies verzamelen anonieme informatie over het gebruik van onze website. Op die manier kunnen we de website beter afstemmen op de behoeften van de gebruikers.
Marketingcookies
Deze cookies delen je gedrag op onze website met externe partijen, zodat je op externe platformen relevantere advertenties van Standaard Boekhandel te zien krijgt.
Je kan maximaal 250 producten tegelijk aan je winkelmandje toevoegen. Verwijdere enkele producten uit je winkelmandje, of splits je bestelling op in meerdere bestellingen.
La práctica psicoanalítica revela el trabajo constante de una fuerza de muerte: la que consiste en matar al niño maravilloso que de generación en generación atestigua los sueños y los deseos de los padres. Nostalgia de la mirada materna, que lo ha convertido en un sumo esplendor; imagen resplandeciente del niño-rey, joya que refulge con poder absoluto. No hay vida sin pagar el precio del asesinato de esa extraña imagen primera. Asesinato no por irrealizable menos necesario; en él se inscribe el nacimiento de todos. Para cada cual siempre hay un niño a quien matar; el duelo, que se ha de rehacer continuamente, de una representación de plenitud, de goce inmóvil: quien no hace el duelo del niño maravilloso que habría sido, permanece en los limbos de una espera desesperanzada. Ningún orden, familiar o social, puede eximirnos de nuestra propia muerte, no sólo de la segunda, inexorable, sino de la primera, la que vivimos cotidianamente, la del niño maravilloso (o terrorífico) que hemos sido en los sueños de quienes nos han hecho nacer. Hay que dar paso a una nueva lógica, gobernada por la imposibilidad de efectuar ese asesinato de una vez y para siempre y por la necesidad de perpetrarlo en toda oportunidad en que se habla verdaderamente, en todo instante en que se comienza a amar. Serge Leclaire (1924-1994) nació en Estrasburgo, Francia. Analizante y alumno de Jacques Lacan, fue cofundador de la Sociedad Francesa de Psicoanálisis y luego de la Escuela Freudiana de París, y en 1968 creó el Departamento de Psicoanálisis de la Universidad de París VIII. Entre sus obras podemos citar los Escritos para el psicoanálisis I y II, publicados por nuestro sello editorial.