Standaard Boekhandel gebruikt cookies en gelijkaardige technologieën om de website goed te laten werken en je een betere surfervaring te bezorgen.
Hieronder kan je kiezen welke cookies je wilt inschakelen:
Technische en functionele cookies
Deze cookies zijn essentieel om de website goed te laten functioneren, en laten je toe om bijvoorbeeld in te loggen. Je kan deze cookies niet uitschakelen.
Analytische cookies
Deze cookies verzamelen anonieme informatie over het gebruik van onze website. Op die manier kunnen we de website beter afstemmen op de behoeften van de gebruikers.
Marketingcookies
Deze cookies delen je gedrag op onze website met externe partijen, zodat je op externe platformen relevantere advertenties van Standaard Boekhandel te zien krijgt.
Je kan maximaal 250 producten tegelijk aan je winkelmandje toevoegen. Verwijdere enkele producten uit je winkelmandje, of splits je bestelling op in meerdere bestellingen.
Este libro reproduce el apasionado y profundo diálogo entre un gran maestro espiritual y un físico eminente. Un abanico de cuestiones esenciales recorre los diálogos. ¿Ha tomado la humanidad un rumbo equivocado que conduce a una serie interminable de conflictos y destrucciones? El origen del conflicto humano, ¿no reside en la incapacidad del individuo para enfrentarse a lo que realmente es? ¿No tiene esa incapacidad su raíz en las divisiones que el «pensamiento» introduce en la «psique»? Ambos sabios coinciden en la escasa adecuación entre el pensamiento tecnológico y la realidad más profunda. Es preciso alcanzar la libertad respecto a las posturas egocéntricas; libertad que implica una índole especial de «discernimiento». Este discernimiento es el que hace percibir que más allá del pensamiento solo hay energía y forma, sin «yo» y sin tiempo, un trasfondo vacío de todo contenido, y que más allá de esta «nada» se encuentra algo mucho más intenso. Tal es la «base» de todo lo que existe, el comienzo y fin de todas las cosas.La ciencia ha identificado esta «base» con la materia, pero ello comporta el olvido de lo «interior». Krishnamurti enseña que el contacto con la «base» solo se alcanza cuando la mente está en silencio, vacía de todo pensamiento. Entonces se disipa ese «centro de oscuridad» que es el «yo», y se produce una mutación fundamental.