Standaard Boekhandel gebruikt cookies en gelijkaardige technologieën om de website goed te laten werken en je een betere surfervaring te bezorgen.
Hieronder kan je kiezen welke cookies je wilt inschakelen:
Technische en functionele cookies
Deze cookies zijn essentieel om de website goed te laten functioneren, en laten je toe om bijvoorbeeld in te loggen. Je kan deze cookies niet uitschakelen.
Analytische cookies
Deze cookies verzamelen anonieme informatie over het gebruik van onze website. Op die manier kunnen we de website beter afstemmen op de behoeften van de gebruikers.
Marketingcookies
Deze cookies delen je gedrag op onze website met externe partijen, zodat je op externe platformen relevantere advertenties van Standaard Boekhandel te zien krijgt.
Je kan maximaal 250 producten tegelijk aan je winkelmandje toevoegen. Verwijdere enkele producten uit je winkelmandje, of splits je bestelling op in meerdere bestellingen.
El único libro que entiende por qué te escondes en la sala de profes. Bienvenido/a al maravilloso mundo de la enseñanza, donde nada sale como estaba previsto, las reuniones se alargan más que las opos y el recreo no es un descanso? sino un auténtico campo de batalla. Querida profe, querido profe: si alguna vez has corregido exámenes mientras comías un táper frío, has asistido a una reunión que claramente podría haber sido un email o has sobrevivido a una tutoría con la sensación de haber corrido una maratón..., este libro es para ti. Maestra de pueblo da el salto a la no ficción con una guía tan sincera como necesaria. No esperes metodologías revolucionarias ni plantillas para programaciones perfectas. Aquí hay anécdotas reales, humor del bueno, reflexiones con café (del malo, del de máquina) y una visión muy honesta de lo que supone enseñar hoy: improvisar, inspirar, evaluar sin perder la fe y tratar de no llorar cuando la tecnología falla? otra vez. Prepárate para emocionarte, reír a carcajadas y recordar por qué elegiste una profesión con mucha vocación y, sobre todo, mucho caos. Porque aquí nadie lo tiene todo bajo control. Y eso, profe, también está bien.