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"A partir de la experiencia de la fábrica, de la guerra, de la lucha partisana en el Norte de Italia, un grupo de obreros se cimienta en la construcción de un partido de clase. Los problemas son muchos y las condiciones difíciles. Había muchas nieblas en Europa y en el mundo en aquellos años. Dominaban la ideología de la guerra fría y el mito de la URSS estalinista disfrazado como baluarte del socialismo mundial. La idea de un "imperialismo unitario", la bandera de la lucha internacionalista tanto contra Washington como contra Moscú y su capitalismo de Estado fue la elección que aseguró la independencia política a aquella reducida "patrulla". Pero Washington y Moscú no eran las únicas capitales del imperialismo. En Asia el desarrollo capitalista hervía de contradicciones y también estaban Londres, Paris, Bonn y Roma. Haber hecho bien las cuentas con las fuerzas que actuaban en aquel entonces permitió a aquellos obreros de no ser instrumento de la luchas de otros y de volver a construir una fuerte organización para la defensa de los trabajadores. Reflexionar hoy sobre aquellos resultados es útil. Los últimos años han sido los peores desde la transición como evolución de los sueldos en España. Sería necesaria y consideramos también posible una mejor defensa. Y Hay que hacer bien las cuentas con las fuerzas del mercado mundial, con Europa, Berlín, Bruselas y Fránkfurt".