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En 2015, a sus 56 años, a Javier Pérez de Albéniz le diagnosticaron párkinson. A partir de entonces, emprendió un viaje muy diferente a los que había realizado como periodista y que le habían llevado por medio mundo: la búsqueda de actividades que le permitieran ralentizar el avance de la enfermedad y exprimir una vida disfrutona. Casi de rebote, Javier Pérez de Albéniz se topó con las tremendas virtudes que tiene el ping-pong para los pacientes de párkinson y se entregó a esta práctica con la misma devoción con la que antes había abrazado los viajes y la música. Cinco años después de haber recibido su diagnóstico y habiendo jugado solo tres campeonatos —en Moral de Calatrava, en Candeleda y en Oropesa—, se encontró a sí mismo disputando la final de un campeonato internacional en Berlín. Este libro no solo es una crónica de supervivencia, sino también un canto a los pequeños placeres y a los grandes desafíos.
SOBRE EL AUTOR
Javier Pérez de Albéniz (Madrid, 1960) podría presumir de haber trabajado en los medios más importantes (El País, El Mundo, TVE, RNE, Telemadrid o Soitu.es), de haber publicado varios libros (Bruce Springsteen —la primera biografía en castellano del Boss—, Lugares poco recomendables, Diez mil kilómetros a través de África, El lince ibérico. Una batalla por la supervivencia y La guerra del lobo) o de ser el autor del blog El descodificador (por cuya autoría recibió el premio del Congreso de Periodismo Digital de Huesca en 2010). Pero prefiere hacerlo de su colección de cráneos de rapaces, del día que pasó con Edmund Hillary camino del Everest, de haber estado tumbado en una cama con Neil Young o de haberse emborrachado con Eleuterio Sánchez (el Lute). No querría dejar esta vida sin cerrar su trilogía sobre los grandes carnívoros ibéricos (le falta el oso), sin contemplar cómo guillotinan a un rey y sin ver a Koke levantando la Champions. En la actualidad vive en el campo rodeado de naturaleza. Y jugando al ping-pong, claro.