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El cuento Los Altos Mandos se desarrolla en Ribaburgueña, una pequeña ciudad ubicada entre las Montañas Negras y la Selva Oscura. Esta pequeña ciudad está poblada por animales que se asemejan mucho a seres humanos, así que el cuento toma su lugar en una larga tradición de fábulas animales. El héroe es el caballero Bómel, un señor acaudalado con buenas intenciones, que procura, de forma impulsiva y sin consideraciones racionales, luchar contra los abusos sociales. El dinero no es ningún motivo para su conducta, ya que tiene suficiente.
¡Qué diferente es la situación de los Altos Mandos! Ellos son los grandes caudillos tras los telones, que nos dominan de verdad y ejercen su poder sobre nosotros con sus empresas multinacionales y compañías energéticas. En sus esfuerzos por aumentar su control del mundo, los Altos Mandos no se detienen ante nadie. Y la naturaleza es su peor enemigo, puesto que ella produce gratuitamente. En este cuento se lee lo que sucede si un caballero acaudalado pero con buenas intenciones es integrado, de repente, en el círculo selecto de los Hombres Poderosos. Con la imagen de un fiel criado, que ve esfumarse sus ahorros en acciones, y los Altos Mandos, que con su avaricia se asemejan mucho a los directivos bancarios de hoy en día, resulta fácil hacer una comparación con la actual crisis financiera. Por ello, el cuento no solamente se califica como actual sino también como visionario.
Los Altos Mandos es una tajante sátira del capitalismo