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El diputado novohispano Miguel Ramos Arizpe fue quien diseñó la propuesta para la creación de las diputaciones provinciales en el marco de la Constitución de 1812. Tema controversial porque podría derivarse, tras su implementación, en estructuras territoriales y administrativas tendientes al federalismo. Ya lo habían advertido algunos representantes peninsulares en la asamblea legislativa. Las Cortes en Cádiz aprobaron su creación ciñéndose al propósito central: el fomento de sus provincias y suprimiendo cualquier atisbo de poder representativo que pudiera implicar una doble soberanía: la provincial y la nacional. Triunfó, frente a las propuestas descentralizadoras de los representantes americanos, la opción centralista de los liberales peninsulares. De esta forma, en el primer periodo de vigencia de la Constitución de 1812 se instalaron las primeras diputaciones provinciales en el mundo hispano. Durante el Trienio Liberal, se multiplicaron y con ello, se propició una revolución al transgredir las atribuciones que la Constitución les permitía. Se volvieron autónomas, soberanas, algunas se reconocieron en estado de naturaleza para definir su forma de gobierno y convertirse en instituciones legislativas.La revolución de las provincias en el mundo hispano es la reunión de distintas aproximaciones realizadas por especialistas de México, España, Centroamérica, Ecuador y Cuba. El marco jurídico gaditano se potenció para una realidad territorial diferenciada, con guerras, con independencias y con el establecimiento de repúblicas. Las diputaciones provinciales tuvieron un papel protagónico en esta revolución que derivó en el desmembramiento de la nación española y en la formación de las nuevas naciones en América. También así mismo, en un diferente caminar dentro del nacimiento de los estados naciones, bien hacia el federalismo, bien hacia el centralismo.