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La gente suele pensar que todas las personas con autismo son niños, quizás porque en las películas solo vemos niños, en los libros, leemos sobre niños, y son niños los que salen en los periódicos cuando se habla de autismo. No tenemos relatos de vida de los adultos, como si los hubiéramos enviado a un planeta lejos de la tierra. Y la vida de esas personas merece ser contada, como la de cualquier otra. No es una vida fácil; la cantidad de apoyos que necesitan para vivir se diferencia según la cantidad de autonomía y la capacidad de elección que tiene cada uno, pero aunque esa capacidad de elección sea muy poca, es su derecho, como el de cualquier ser humano; es su derecho elegir, aunque sea con unos estrechos márgenes, como quieren vivir su vida y con quién. De todo eso nos habla Marc Buleon en su relato La geometría de los Silencios: de la gente de La Casa Pequeña, un sitio al que han ido a parar Laura, Pepe Buenos, Alexandre, Damien, Daniel y Elisabeth por diferentes motivos. Estos son los relatos que necesitamos. Marc tiene la sabiduría de contarlo con pequeños momentos que, al final son los importantes, porque necesitamos saber cómo viven su vida los adultos con autismo, cómo pasan el tiempo, cómo se emocionan y cómo aman. Eso es lo único que hará que la gente en general entienda, que entienda que hay otras formas de vivir la vida y que no por eso son menos dignas. La historia que cuenta Marc no es solo una historia bonita, es una historia emocionante y una gran lección de vida para todo el resto, todos los que nos llamamos normales y no lo somos porque, en realidad, no existe nadie normal. Miguel Gallardo, dibujante.