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¿No se ha dicho ya todo sobre Jesús? ¿Se puede aún descubrir algo nuevo en los cuatro evangelios, que son la única "vida de Jesús" posible? Hoy sabemos perfectamente que esos documentos se escribieron desde la fe y para la fe: aquel a quien los discípulos acompañaron hasta su muerte se había convertido para ellos en el Hijo de Dios resucitado. Entonces emprendieron la tarea de anunciar el advenimiento de la novedad radical que había acontecido en aquel hombre. ¿Significaba ello que los detalles concretos de su vida carecían de importancia y no tenían más que un valor anecdótico? No, pues fue en esos detalles donde se mostró concretamente la novedad de Dios. Por eso sigue siendo tan importante recuperar las palabras y los gestos cotidianos -humanos, simplemente humanos- del Hombre que "evangelizó" a Dios, que dio definitivamente un rostro distinto a Dios. La Resurrección no había borrado los rasgos singulares de un hombre que todavía hoy sigue desconcertando y fascinando. Jesús dice y muestra a Dios como nadie lo había hecho hasta entonces: un Dios distinto e inesperado; un Dios no para nuestros miedos y ambiciones, sino para nuestra admirada sorpresa, para nuestra alegría y nuestra liberación. RÉNÉ LUNEAU, religioso dominico, ha vivido y trabajado durante mucho tiempo en comunidades cristianas africanas. Profundo conocedor de las culturas y las iglesias de aquel continente, es inspirador y colaborador de importantes trabajos colectivos sobre la evolución reciente de la Iglesia católica, tales como Le Retour des certitudes y Le Rêve de Compostelle.