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Audiovideotexto, videotextogame, las galaxias se sitúan en la frontera entre prosa y poesía. Hay en este libro caleidoscópico un gesto épico, narrativo ùminihistorias que se articulan y se disipan con el «suspense» de una novela policial (Anatol Rosenfeld); pero la imagen acaba por prevalecer, la visión, la vocación de lo epifánico. En este sentido, el polo poético termina por imponerse al proyecto, y el resultado son cincuenta «cantos galácticos» con un total de más de 2000 versículos (unos 40 por página). Este libro permutante tiene, como vértebra semántica, un tema siempre recurrente y variado en toda su extensión: el viaje como libro y el libro como viaje (si bien ùpor eso mismoù no se trata exactamente de un «libro de viaje»à). Dos formantes, tipografiados en itálicas, el inicial (comienzo-fin: «y comienzo aquí») y el terminal (fin-comienzo-recomien zo), balizan el juego de páginas móviles, intercambiables según la lectura, donde cada fragmento aislado introduce su «diferencia», pero contiene en sí mismo, como en línea de agua, la imagen del libro entero, que a través de cada uno puede ser vislumbrada como por un mirador «aléfico».Haroldo de Campos