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En la Andalucía rural del siglo XIX, la aparente quietud de un molino se ve trastornada por la llegada del corregidor, autoridad vanidosa y libidinosa, cuyo deseo por la esposa del molinero, la graciosa y virtuosa Frasquita, se convierte en el motor de una apretada comedia de equívocos. Lo que se anuncia como un abuso de poder se trueca muy pronto en un enredo de trueques personales, noches en vela y salidas nocturnas, donde la frontera entre lo risible y lo patético se vuelve sutilísima. Alarcón, con mano maestra y estilo cincelado, erige sobre este sainete popular una arquitectura narrativa de extraordinaria modernidad, en la que el humor se aúna con una reflexión aguda sobre la justicia, el honor y la fragilidad de las jerarquías sociales. El célebre tocado que da título a la obra se convierte en emblema de un poder tan temido como ridículo, símbolo de un orden que se desmorona bajo los golpes del azar y la burla. Obra cumbre del realismo español y precursora del relato humorístico europeo, El sombrero de tres picos es una joya de ritmo, ironía y hondura psicológica, en la que la ligereza del argumento oculta una sabia y desengañada visión del mundo. Un texto que, con su prosa diáfana y su viveza teatral, sigue cautivando al lector como el primer día, y consagra a Alarcón entre los más insignes narradores de su tiempo.