EVOLUCIÓN DE LA COCINA: DEL FUEGO PRIMORDIAL A LA GASTRONOMÍA MOLECULA
Es Koobi Fora, hace 1.8 millones de años…
La mujer observa las llamas consumir el bosque. No tiene nombre para el fuego, no tiene lenguaje articulado, pero su cerebro de Homo erectusprocesa información que sus ancestros australopithecusjamás experimentaron.
Entre los restos carbonizados encuentra un tubérculo. La corteza está negra, quebradiza. Al romperla, el interior desprende vapor y un aroma que no existía momentos antes. Muerde. El almidón, transformado por el calor en azúcares simples, activa receptores en su lengua que disparan cascadas de dopamina. No comprende la química, pero su cuerpo sí. Este momento, repetido accidentalmente durante genera-ciones, recableará la neurología de su especie.
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