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Hace 400 años en España regía la divisa plus ultra. Así, un joven ambicioso podía ganar honra, fama y riquezas adoptando el oficio de descubrir y conquistar tierras ignotas. ¿Pero cuáles fueron las auténticas motivaciones que llevaron a los españoles a emprender aventuras que hoy solo son comparables a los viajes espaciales? ¿Y qué fue de los que cayeron en el anonimato por no encontrar en su envite sino fracaso y desengaño? Tal vez algunas respuestas puedan encontrarse en la vida de Hernán de Ávalos Gaitán, un a la vez héroe y antihéroe que dio la vuelta al mundo buscando fortuna en las Indias y los Mares del Sur, en las Filipinas, el Imperio del Japón y en una remota isla polinesia en la que, para sobrevivir, hubo de someterse a las leyes del salvajismo y del horror, antes de resucitar, convertido en un paria, a su anterior condición de civilizado. El enamorado de la Reina de Saba es un relato de incesantes viajes y aventuras, entre las que se cuentan los hechos heroicos pero desgraciados de los descubridores hispánicos en los Mares del Sur: Pedro Fernández de Quirós, Álvaro de Mendaña e Isabel Barreto, adelantada de las Islas de Salomón y conocida en su época como «la reina de Saba».