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La figura del pintor neogranadino Vicente Albán (Quito, 1725) se erige como un destacado exponente de la Escuela Quiteña en el siglo XVIII. Sus pinturas, enmarcadas en un contexto de cambio y descubrimiento, han dejado una marca duradera en el arte colonial hispanoamericano.Albán se destaca por sus pinturas idealizadas de los indígenas yumbo con sus atuendos nativos. Si bien poco se sabe de su vida, se sabe que provenía de una familia de pintores, entre los que sobresale Francisco Albán. La descripción de Juan de Velasco sobre la competencia entre diversos pintores modernos, incluido Vicente Albán, nos ofrece un atisbo de su reconocimiento en la época.La obra de Vicente Albán se entrelaza con la historia de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada, una empresa científica ilustrada que cambió su enfoque artístico. Junto a su hermano Francisco, pintó lienzos significativos con episodios de la Vida de San Pedro Nolasco. Sus cuadros sobre la Crucifixión de Cristo y otros personajes históricos marcaron un cambio en su trayectoria artística.El impacto de Albán en la historia del arte ecuatoriano es notorio. Sus obras representaron un cambio significativo en la Escuela Quiteña, que hasta entonces se centraba en temas religiosos.Albán rompió este patrón al abrazar temas científicos, como se evidencia en los seis cuadros pintados para la Real Expedición Botánica. Estas pinturas, hoy exhibidas en el Museo de América, ofrecen una visión de la flora y la diversidad social de la época.Su habilidad para representar clases sociales y la vestimenta de la época fue crucial en el contexto de la expedición. Los cuadros de Vicente Albán sirvieron como herramienta para José Celestino Mutis, líder de la expedición, en su clasificación de flora. La obra de Albán trasciende el arte al convertirse en una ventana hacia la historia y la sociedad de la época.Además, Albán fue un destacado retratista, como lo demuestra su retrato del Obispo de Quito, Blas Sobrino y Minayo. Su legado artístico, desde sus lienzos históricos hasta sus retratos, sigue siendo un testimonio del poder del arte para capturar la esencia de una época en constante transformación.Vicente Albán se destaca como una figura icónica en la historia del arte colonial hispanoamericano, representando la riqueza cultural de la Escuela Quiteña y el cambio y la evolución en la forma de representar la naturaleza y la sociedad.