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La Rusia de Putin no es un Estado, es una organización mafiosaVladimir Putin es el dirigente ruso más longevo después de Stalin, figura en la que se refleja para alcanzar los 30 años en el poder: Putin prevé ser presidente hasta el año 2036.En este libro, los prestigiosos académicos Yuri Felshtinsky y Vladimir Popov se proponen exponer cómo el presidente ruso, que no procedía de un clan o familia oligárquica, llegó a la dirección de este Estado mafioso. Lo hizo como representante del sistema en el que había desarrollado toda su carrera: como miembro del KGB.La llegada de Putin al poder fue el punto álgido de la historia de los servicios especiales soviéticos, formados en 1917 bajo las siglas VChK. Estos servicios secretos, famosos por sus atrocidades y la masacre de millones de personas, sobrevivieron bajo los distintos gobiernos y pasaron a formar parte de la estructura misma del Estado ruso.El año 1991 marca el momento en el que el Partido Comunista de la Unión Soviética, que ejercía el control político de los servicios de seguridad, cedió y finalmente renunció al poder, dejándolo en manos del KGB. Su jefe, Putin, construyó a su alrededor un nuevo Estado gobernado por una junta mafiosa que opera al margen de la ley y según el principio de lealtad personal absoluta al presidente.La segunda fase de la implantación del Estado mafioso es su actual afán de expansionismo. Con la invasión de Crimea en 2014, Putin consolidó el nuevo nacionalismo bajo el principio de que, para proteger los intereses del «mundo ruso», hay que anexionarse las tierras vecinas pertenecientes al antiguo Imperio y a la URSS.Un proyecto de reunificación de todos los rusoparlantes dentro de las fronteras de un único Estado que explica la actual guerra de Ucrania. Estas páginas diseccionan el actual régimen cleptocrático construido en torno a la figura de Putin y son la clave para entender cómo un país que fue socio de la Unión Europea ha pasado a ser un adversario estratégico de la OTAN y el mayor obstáculo para la paz en Europa.