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El llamado 'Desastre del 98' no deja de sorprendernos más de un siglo después. Huyendo de teorías conspiratorias, pero fijándonos en la situación económica Española, el papel de su prensa y las órdenes recibidas por nuestros combatientes, se puede establecer una hipótesis terrible, casi repugnante, que es la afirmación de que el gobierno Español conocía la inexorabilidad de la independencia de Cuba y, ante el peligro de malestar en el Ejército y las tensiones sociales que el abandono de la colonia podía crear, se pondría en riesgo la Restauración monárquica. Por ello, se optó por perder los territorios mediante una derrota militar rápida preconcebida. Pudiera ser que el gobierno de Sagasta optara por sacrificar la Armada para que el tremendo mazazo justificara la rápida firma de la paz, ya que el ejército EE.UU. no era imposible de derrotar, sobre todo en tierra. Por ello podemos creer en la afirmación glosada de Santiago Ramón y Cajal: "En la guerra con los Estados Unidos no fracasaron el soldado ni el pueblo -que dio cuanto se le pidió- sino un Gobierno imprevisor [o demasiado previsor