Standaard Boekhandel gebruikt cookies en gelijkaardige technologieën om de website goed te laten werken en je een betere surfervaring te bezorgen.
Hieronder kan je kiezen welke cookies je wilt inschakelen:
Technische en functionele cookies
Deze cookies zijn essentieel om de website goed te laten functioneren, en laten je toe om bijvoorbeeld in te loggen. Je kan deze cookies niet uitschakelen.
Analytische cookies
Deze cookies verzamelen anonieme informatie over het gebruik van onze website. Op die manier kunnen we de website beter afstemmen op de behoeften van de gebruikers.
Marketingcookies
Deze cookies delen je gedrag op onze website met externe partijen, zodat je relevantere communicatie op onze eigen website en relevantere advertenties van Standaard Boekhandel op externe platformen te zien krijgt.
Je kan maximaal 250 producten tegelijk aan je winkelmandje toevoegen. Verwijdere enkele producten uit je winkelmandje, of splits je bestelling op in meerdere bestellingen.
Chantajes y secretosTentando al destino...El mundo de Nico Jordan se hizo pedazos cuando Beth, la mujer de la que estaba profundamente enamorado, lo traicionó casándose con su hermano. Cinco años más tarde, Nico decidió que quería respuestas? y algo más. Cuando volvió a ver a Beth, el abrumador deseo que siempre había sentido por ella renació con un ímpetu arrollador.Beth jamás consiguió olvidar al único hombre al que había amado pero, aunque la atracción que había entre ambos seguía siendo fuerte, sabía que debía resistirse. El hecho de rendirse a él, aunque sólo fuera por una noche de pasión, podía desvelar su secreto.Cásate conmigo¿Se dejaría Macy convencer por aquel irresistible hombre de finanzas?Ryder Bramson esperaba heredar las empresas de su padre, pero el testamento de éste había dejado la situación complicada. Para vencer a sus hermanastros, con quienes se disputaba la herencia, tendría que convertirse en el accionista mayoritario, y para ello necesitaba hacerse con las acciones de Ian Ashley. El problema era que Ian sólo estaba dispuesto a venderlas a quien se casara con una de sus hijas, Macy Ashley. Pero lograr ponerle el anillo en el dedo a Macy no iba a ser tan sencillo.